Una de las principales preocupaciones de padres, madres y apoderados de sectores rurales o más inaccesibles de nuestro país, tiene relación con encontrar la forma en que sus hijos/as se trasladen hasta sus escuelas de manera expedita, a tiempo, con total seguridad y, sobre todo, dentro del presupuesto familiar. Cuando los recursos no alcanzan para costear un transporte escolar, nos encontramos con dos escenarios: niñas/os caminando kilómetros hasta sus colegios o un importante aumento en el ausentismo.

Para enfrentar esta situación, en septiembre del 2009, el Estado de Chile promulgó y publicó la ley 20.378 que creó un subsidio para el transporte público remunerado de pasajeros, estableciendo un Programa de Apoyo al Transporte regional que contempló, entre otros mecanismo, un subsidio al transporte escolar, cuyo principal objetivo es “contribuir a que los estudiantes que habitan en lugares aislados del país puedan tener acceso a los establecimientos educacionales, mediante vehículos que prestan el servicio de transporte escolar en razón del otorgamiento de subsidios”.

En 2021 y luego de instalada la estructura del SLEP en la provincia, se realizó un levantamiento de información sobre las reales condiciones del transporte de niñas y niños hasta sus establecimientos educativos para saber, con mayor certeza, cuáles de ellos/as realmente necesitaban el servicio y estaban dentro de los términos legales para su acceso.  Es decir, que “el niño/a debe vivir a más de un kilómetro del establecimiento educacional, aquellos estudiantes que viven más cerca o que están a un par de cuadras del colegio no pueden acceder a este beneficio”, indicó Emma Díaz, profesional de compras y logísticas del Servicio Local de Educación Pública de Colchagua.

Con una cobertura de 58 establecimientos educativos, 11 jardines infantiles, aproximadamente 13 mil estudiantes transportados en 104 recorridos diarios; con un costo estimado entre los mil 500 y mil 600 millones de pesos anuales y con el año escolar 2024 a la vuelta de la esquina, en SLEP Colchagua ya comenzaron los preparativos para que las y los estudiantes más alejados tengan las condiciones óptimas para enfrentar esta nueva aventura educativa.

 

Bitácoras de transporte.

El 9 de febrero reciente, en dependencias de SLEP, se reunieron un grupo de transportistas escolares con los encargados de compras y logísticas de la Subdirección de Administración y Finanzas, para ultimar detalles sobre la licitación de subsidio al transporte escolar de este año. Se trata de hombres y mujeres transportistas con basta experiencia en la materia y que ya fueron parte del trabajo de transporte escolar de SLEP Colchagua durante el 2023.

En dicha oportunidad, se conocieron los términos y condiciones del servicio y, principalmente, se respondieron dudas y consultas respecto de situaciones puntuales y eventuales que pudieran ocurrir durante el traslado de estudiantes, como retrasos, niños/as enfermos, desórdenes, emergencias ambientales, cancelación de clases etc. En ese sentido, los profesionales de SLEP indicaron que la clave para enfrentar estas situaciones está en mantener una comunicación constante entre el servicio de transporte, los establecimientos educativos y el SLEP. Para esto, se informó sobre la creación de una bitácora diaria del trabajo realizado para dejar registro de cualquier evento que requiera atención.

Así lo explicó Christian Quezada, Encargado de Compras de la Subdirección de Administración y Finanzas de SLEP para quien “si bien es cierto, se trata situaciones que se pueden presentar cotidianamente, ahora podemos reglamentar las formas de respuesta y, de alguna manera, ir disminuyendo los riesgos de que vuelvan a suceder (… ) Esa información que las y los transportistas levantan, formalizan y nos entregan, es esencial no solamente para mejorar el servicio, sino también, para hacer unas bases de licitación para el próximo año que estén mucho mejor”.

Una suerte de extensión del libro de clases donde se llevará un registro de todos los hechos ocurridos durante el servicio de transporte escolar, que permita realizar los cambios necesarios para su mejoría; cambios que no siempre son factibles de realizar si no se tiene el respaldo que demuestra y justifica la modificación requerida.

Esta bitácora incluye un registro informado del comportamiento de los/las estudiantes al interior de los vehículos, esto debido a situaciones ocurridas en años anteriores donde se han corroborado desórdenes, daños en los asientos o peleas durante el transporte. De esta manera, “si el estudiante tiene hasta tres anotaciones o comunicaciones en su bitácora por desorden o por no seguir las reglas del servicio de transporte, el apoderado debería ser notificado y advertido de que su hijo/a perderá el beneficio. Si el mensaje logra llegar de esa forma, es totalmente esperable que el estudiante que ocasiona estos problemas cambie su comportamiento”. Indicó Christian Quezada.

 

Seguridad, seguros y seguir las reglas.

Unos de los puntos más importantes para todos quienes intervienen en este servicio es contar con la mayor seguridad durante el traslado. Para que esto ocurra, debe existir un compromiso de responsabilidad que es compartido entre SLEP, las y los transportistas, los establecimientos educativos, los padres y madres y, principalmente, los y las estudiantes quienes deben cuidar y mantener las buenas condiciones del servicio; es decir, seguir las reglas.

Entre las normativas más destacadas del transporte escolar se encuentra contar con un asistente que ayude a los /las conductores durante el traslado; nunca cambiar el recorrido designado para el transporte, no trasladar más estudiantes que los establecidos en la nómina de cada transportista, o no llevar a personas ajenas al servicio durante el trabajo; esto no solo por la seguridad de todas y todos quienes participan del servicio sino, además, por los seguros comprometidos.

Como los explicó Christian Quezada, “las bases de licitación que son las que rigen normativamente el servicio, y dentro de estas normas está; por ejemplo, que los recorridos no se cambien. Si bien es cierto que éstos pudiesen sufrir modificaciones, no puede ser de manera unilateral, sino que debe ser en consenso y en acuerdo con el SLEP.  Obviamente, hay seguros escolares que también viene aparejados y que no se hacen efectivos si se incumplen las reglas, entonces es una sumatoria de todo. Lo bueno es que los /las transportistas lo tiene claro porque llevan años en este rubro, el tema es hacer una bajada más efectiva con las comunidades”.

Lo que se espera de los padres, madres y apoderados es que se entienda, primero, que este es un beneficio de acercamiento y no de puerta a puerta. Luego, que existe una normativa que no pasa por disposición o voluntades desde los colegios o desde SLEP, sino que tiene que ver con que el servicio se rige por las pautas estipuladas para el servicio público.

Finalmente, el principal objetivo siempre será que el servicio de transporte escolar funcione a través de los acuerdos y consensos necesarios para que esto ocurra, “porque, eventualmente, habrá divergencias que es súper lógico que sucedan. El tema es buscar los puntos de convergencia de buena forma y de manera oportuna. Una vez que logremos concretar esos puntos, que lleguemos a esa armonía en la entrega del servicio, todo será mucho más expedito”, afirmó C. Quezada.

Con las reglas claras y los canales de comunicación totalmente abiertos entre todos los/las participantes de este importante servicio educativo, podemos decir que el transporte escolar en SLEP Colchagua ya marcha sobre ruedas a la espera de marzo 2024.

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